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Marihuana en Perú: leyes, barreras de acceso y contraste con otros países

Marihuana en Perú: hay ley, pero no acceso — el contraste con Canadá, Uruguay y Estados Unidos

marihuana en Perú

Cada 2 de mayo, el mundo vuelve a mirar al cannabis. Pero esta fecha ya no significa lo mismo en todas partes. En algunos países, la fecha ya forma parte de una conversación institucional sobre mercado, salud pública e impuestos. En otros, sigue siendo una jornada de protesta, pedagogía y visibilización política. Perú pertenece todavía, con claridad, a este segundo grupo.

Perú: reconocimiento legal, acceso todavía insuficiente

En el papel, Perú sí cuenta con un marco legal para el uso medicinal y terapéutico del cannabis. DIGEMID señala que la Ley 30681, la Ley 31312 y su reglamento, aprobado mediante el Decreto Supremo 004-2023-SA, regulan el uso informado, la producción artesanal con cultivo asociativo, así como la investigación, producción, importación y comercialización de cannabis y sus derivados, siempre con fines exclusivamente medicinales y terapéuticos. Además, el Estado mantiene el RENPUC, el registro nacional de pacientes usuarios, y Gob.pe precisa que, una vez registrado, el paciente puede acudir a un establecimiento farmacéutico licenciado para recibir el derivado prescrito por su médico.

El problema aparece cuando la norma se encuentra con la realidad. Según datos compilados por Sativa Info con base en información oficial del Minsa y DIGEMID, en Perú había 55,816 personas inscritas en el RENPUC, pero solo 18,837 habían logrado adquirir productos a través de farmacias o boticas con licencia. En otras palabras, apenas 34% accedía efectivamente al sistema formal. Esa brecha resume buena parte del problema peruano: el reconocimiento existe, pero el acceso no despega.

El centralismo también atraviesa el acceso

El acceso al cannabis medicinal en Perú no solo es limitado: también está concentrado. Los datos del RENPUC muestran que 38,645 pacientes registrados, equivalentes al 69.2%, residen en Lima y Callao, mientras solo 30.8% corresponde al resto del país. Eso revela un patrón de centralismo sanitario y regulatorio: el marco legal es nacional, pero la infraestructura real de acceso sigue concentrada en muy pocas zonas.

A esta desigualdad territorial se suma otra barrera crítica: la prescripción médica. Hasta el 20 de marzo de 2025, solo 1,863 médicos colegiados habían prescrito cannabis alguna vez en Perú. Esa cifra equivale apenas al 1.6% del total de médicos colegiados y al 2.4% de los médicos hábiles. Aunque la ley permite el uso medicinal, en la práctica sigue siendo muy difícil conseguir una receta dentro del sistema formal.

Pocas licencias, poca red, poco alcance

Otra señal del problema está en la estructura del propio mercado legal. Al 14 de abril de 2025, Perú contaba con 102 licencias vinculadas al cannabis. Pero la composición muestra el cuello de botella: la mayor parte estaba concentrada en importación y comercialización, mientras el acceso territorial y comunitario seguía siendo mínimo. Además, de 35,090 establecimientos farmacéuticos activos en el país, solo 52 puntos de venta tenían licencia para comercializar productos de cannabis, es decir, apenas 0.15% del total.

Por eso varias asociaciones de pacientes consideran que la implementación sigue siendo insuficiente. Ámbar Medicinal, por ejemplo, ha reclamado la modificación del reglamento, la eliminación de sanciones penales para quienes cultivan sin fines comerciales y una discusión más amplia sobre regulación integral, salud y derechos humanos. Esa crítica no reemplaza a la fuente oficial, pero sí ayuda a entender por qué, para muchos usuarios y pacientes, el debate en Perú sigue siendo una disputa por acceso y justicia, no una celebración de normalización.

El contraste internacional: cuando la regulación sí cambia el debate

El contraste con otros países es fuerte. En Canadá, las ventas de cannabis crecieron 6.1% interanual hasta llegar a 5.5 mil millones de dólares canadienses en el año fiscal 2024/2025, mientras los gobiernos federal y provinciales obtuvieron 2.5 mil millones en ingresos vinculados a esas ventas. Al mismo tiempo, Health Canada reportó que en 2024 el 72% de los encuestados obtuvo cannabis desde una fuente legal, frente a solo 3% que lo hizo desde fuentes ilegales. Allí, el 4/20 ya no remite solo a resistencia cultural: también habla de regulación efectiva y desplazamiento del circuito clandestino.

En Estados Unidos, el avance ha sido enorme, aunque todavía fragmentado. La NCSL indica que 24 estados, dos territorios y el Distrito de Columbia han legalizado pequeñas cantidades de cannabis para uso adulto recreativo. Eso significa que el país tiene un mercado enorme, pero una legalidad todavía desigual, porque la expansión estatal convive con un marco federal no plenamente armonizado.

En Uruguay, en cambio, la regulación ya forma parte de una estructura estable. El IRCCA informó que al 31 de diciembre de 2025 había 83,567 adquirentes registrados, 557 clubes distribuidos en los 19 departamentos y 19,589 usuarios abastecidos por esas asociaciones. Es un dato clave porque muestra un modelo donde el acceso legal ya no es excepcional, sino parte del funcionamiento regular del sistema.

Entonces, como es el activismo en Perú:

En los países donde hubo regulación sólida, el activismo se volvió industria, control estatal y recaudación. En Perú, en cambio, sigue reflejando una distancia dolorosa entre el reconocimiento jurídico y la experiencia concreta de los pacientes. Hay leyes, hay registro y hay marco medicinal, sí. Pero persisten barreras de acceso, centralismo, baja cobertura farmacéutica, pocos médicos prescriptores y una implementación que sigue dejando fuera a demasiadas personas.

En Perú, la Marcha Mundial de la Marihuana no aparece todavía como el eco de una batalla ganada, sino como la prueba de que la discusión sigue abierta. Mientras en otros lugares el cannabis ya se integra al calendario económico y regulatorio, aquí la calle continúa siendo el espacio donde usuarios, pacientes y activistas recuerdan que una ley sin acceso real todavía está lejos de ser una solución.

En Perú, la edición 2026 fue convocada para el sábado 2 de mayo en Lima, con punto de encuentro en Plaza Washington desde las 2:00 p. m.

Fuentes recomendadas en Perú:

Para profundizar, vale la pena revisar directamente DIGEMID, Gob.pe (RENPUC), Statistics Canada, Health Canada, IRCCA, NCSL, además del seguimiento de Sativa Info y Ámbar Medicinal sobre implementación y acceso en Perú

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